Todo el mundo tiene un cuaderno abandonado en algún cajón. Empezó con entusiasmo, duró tres días y ahí quedó. Pero la pregunta que vale la pena hacerse no es por qué lo abandonamos, sino qué podría haber sido si hubiéramos seguido. El diario de viaje no es solo un registro: es un laboratorio. El lugar donde la memoria se vuelve material, donde una escena que parecía menor se convierte en el núcleo de una historia. En este seminario, Laura Lazzarino —autora de Caminos Invisibles, África Madre y creadora de uno de los primeros blogs de viajes en Latinoamérica— propone recorrer el género desde adentro: para entender por qué escribir un diario sigue teniendo sentido en la era de Instagram, y cómo convertir esas notas íntimas en algo que trascienda el cajón.